De los cientos de negocios que empiezan cada año, sólo el 20 por ciento de ellos sobreviven los 5 años. En Internet el porcentaje de negocios que fracasan es mayor, sólo el 2 por ciento logran llegar al primer lustro.
La pregunta es, ¿qué hace que los negocios de Internet fracasen más que los negocios tradicionales?
El gran problema que existe es que la gente piensa que montar un negocio en Internet es diferente a uno tradicional y eso en esencia no es cierto.
Así la plataforma que ofrece la tecnología es diferente, un negocio es un negocio y hay que aprenderlo a manejar y programarlo para el éxito.
Por los bajos costo de inversión la gente no planifica al iniciar un negocio en Internet. No realiza un plan de negocios, no se preocupa por crear una marca, no se implementan sistemas de medición de resultados y simplemente abre un blog o crea una página con la ilusión de convertirla en un negocio rentable.
Empezar un negocio en Internet es igual que hacerlo con uno tradicional, hay que empezar con una idea, un sueño. Hay que analizar si ese sueño se ajusta a nuestros intereses, si es un negocio viable del cual nos podamos enamorar.
Una vez tengamos la lista de posibilidades analizaremos el mercado, buscaremos si la idea que tenemos se ajusta a un mercado hambriento al cual podemos satisfacer.
Buscaremos en ese mercado un nicho o un segmento refinando la búsqueda y estudiaremos bien las necesidades de ese prospecto.
Definiremos el perfil de nuestro cliente, nos pondremos en sus zapatos, hablaremos como él y descubriremos cómo hace sus preguntas para determinar qué producto o servicio está buscando para responder a sus necesidades y entonces, solo entonces, crearemos un producto o desarrollaremos un servicio para satisfacer esas necesidades.
Detallaremos el potencial del mercado, la plaza y la competencia y determinaremos el costo del producto o servicio.
Hasta ahí tanto un negocio online como offline se manejan igual.
Luego crearemos nuestra visión y la misión de nuestro negocio, desarrollaremos una proposición única de ventas y realizaremos un “plan de negocio”, una hoja de ruta, un mapa donde incluiremos nuestras expectativas a 5 años.
Realizaremos un flujo de caja y determinaremos el capital que necesitamos para el negocio y las proyecciones de ventas para ver el retorno de la inversión. Todo igual para los dos negocios y es esa la parte que los emprendedores por Internet omiten.
Una vez tengamos todo esto trabajaremos la marca, esa imagen corporativa, el empaque de nuestro negocio, que incluye, el logotipo, los colores, el eslogan, los mensajes y todo lo que constituye nuestra identidad corporativa. Y ahí comienza la diferencia, solo es aplicar esta marca a nuestro sitio de Internet o nuestro negocio físico o a los dos. La diferencia es solo la plataforma, si es física o virtual o combinada, eso es todo.
Luego viene la financiación, que en el tema físico es mayor, y luego la implantación, bien sea una página de Internet, un desarrollo tecnológico, un local físico y desde luego la producción o desarrollo del producto o servicio, bien sea creando, comprando, tercerizando o franquiciando. Desde luego que hay diferencias entre los dos tipos de negocios, el físico o el virtual, pero en el fondo el concepto es igual.
De esto depende la consecución de recursos que son desde luego mayores en el caso de un negocio físico.
La organización administrativa, trámites, permisos, contabilidad y asuntos legales que por lo general son más complejos en los negocios offline.
Y la sistematización que es a la larga uno de los pilares del negocio y que aplica tanto para el físico como para el negocio en Internet.
Las estrategias de salida, bien sea porque el negocio funcione o no, la expansión y otros criterios son iguales en los dos casos.
En general comenzar un negocio en Internet es igual a iniciar un negocio físico salvo por los costos y permisos, el problema es que los emprendedores de Internet no lo ven así y no planifican a largo plazo y desertan a la primera dificultad. Un empresario que ha invertido dinero en la renta de un local, pintado las paredes, comprado mobiliario, tramitado permisos, etc.
Espera más y no se da por vencido fácilmente. Un emprendedor de un negocio por Internet que solo ha gastado unos pocos dólares en un dominio, un hospedaje y un producto electrónico, se desespera fácilmente y abandona el proyecto o cambia de enfoque rápidamente.
Si los emprendedores online realizaran su tarea como si se tratase de un negocio físico, con un plan de negocios en la mano, con presupuestos, creando una marca, un organigrama y sabiendo cómo y a dónde piensan llegar, tendríamos más negocios exitosos en Internet y el número de fracasos bajaría de ese 98 por ciento que tenemos en la actualidad.
Recuerde que el éxito se programa y una forma de hacerlo es pensando como un profesional no como un amateur que solo crea una página web como un hobbie y no como un negocio.
Edinson Álvarez
Ceo-
Haciendo Dinero en Casa



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